Las relaciones fraternales la mayoría de veces suelen ser conflictiva , creando un ambiente hostil en el hogar.
Quién no ha pensado o no ha dicho a viva voz por qué tenías que ser tú mi hermano (a)? , e incluso hemos querido como hermanos a nuestro amigos.
Sé que muchos , me incluyo dentro del círculo, no sabemos valorar el gran vínculo y la complicidad que implica haber crecido y desarrollado bajo el mismo calor , los mismos juegos de infancia, los regaños y ni que decir de las travesuras. Quizás la premura de nuestras actividades y los diferentes amigos crea un espacio virtual entre ese compañerismo de niños , pero siempre hay retorno al nido.
Hace unas semanas fue mi cumpleaños , recibí el mejor de los obsequios : Un abrazo con un mensaje oculto : discúlpame, empezemos de nuevo.... ( los ojos, el espejo del alma)
Y es que hace tiempo tuve un altercado con mi hermano , las rencillas no se resolvieron ; orgullo tal vez por parte de ambos, éramos dos extraños en una misma casa , silencio donde antes eran risas, en fin un ambiente en el cual me sentía incómoda. Sin embargo, acabó todo y empezó TODO de NUEVO.
A mis 23 años puedo decir que no cambiaría a mi hermano por nadie!! , porque con ÉL crecí y con ÉL seguiré haciéndolo.